lunes, 19 de octubre de 2015

La Cosas No Son Lo Mismo Ante El Amor, de Nataly Carolina Mejía

Luego de que la oscuridad había invadido todo el mundo, quedaban muy pocos sobrevivientes, los que lograron sobrevivir estaban aterrorizados, pues estos no sabían cuando iban a estar en presencia del maligno, ya que este solía disfrazarse de las personas que uno más quería.
Allentown, Pennsylvania.
3 Horas antes de la catástrofe.

Se sentía un ambiente pesado, las personas actuaban de manera extraña, no sabía que era lo que estaba pasando, sentí un poco de miedo, Madison sostenía mi mano muy fuertemente imposibilitando el movimiento de esta, las calles estaban muy vacías para ser un viernes a la 18:45, hasta que se escuchó un fuerte ruido, mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, era un edificio que estaba quemándose, seguido de eso la ciudad empezó a oscurecerse, el ambiente estaba aún más denso que hace unos instantes, no sabía cómo reaccionar, me sentía muy atemorizado, lo único que pude hacer fue tomar muy fuerte de Madison y comenzar a correr, llegamos a una casa muy grande, más bien parecía un edificio de lo grande que era, a la entrada de este había un cartel que decía: <<Prohibido el paso>>, pero decidimos ignorarlo y nos adentramos en él.
29 de octubre del 2052
03:05 a.m.
Estaba todo muy oscuro, hace horas que se había ido la luz en toda la ciudad, solo teníamos una linterna que alumbraba muy poco, este lugar era enorme realmente, llevamos horas caminando por este pasillo, estamos sedientos y Madison ya se siente muy agotada, quizá deberíamos detenernos, pero es que en realidad está todo muy oscuro y no lo considero muy buena idea, pero a Madison parece no importarle nada y se tumba en el suelo, no planeo discutir con ella, así que imito su acción y quedo a su lado, ella apoya su cabeza en mi hombro y queda totalmente dormida, por el contrario para mi es imposible dormir, así que me quedo despierto.
¡Horror! Me quede dormido, al despertar Madison no se encontraba junto a mí, me asuste, así que me pare y empecé a buscarla, no se encontraba por ninguna parte, pensé que ella se había sentido asustada y había salido corriendo de aquí, así que decidí retomar mi camino y encontrar un lugar dentro de este en el que me sienta más calmado y seguro.
Después de algunas horas caminando había encontrado el lugar perfecto para quedarme, a pesar de que era muy pequeño parecía seguro, así que no me importo.
Mi estómago comenzó a rugir, tenía que buscar algo para comer, entonces salí de la habitación, mientras caminaba por el pasillo me di cuenta de que estaba empezando a caer la noche así que debía darme prisa para no quedarme en el pasillo otra noche, justo cuando creí que había encontrado el lugar donde estaba la comida, un grito desgarrador me saco de mis pensamientos, el sonido provenía del fondo del pasillo, me sentía atemorizado, pero aun así decidí acercarme a esa habitación para saber qué era lo que pasaba, al llegar al final del pasillo, tome la perilla y comencé a girarla lentamente, mis manos me temblaban, los gritos cada vez se hacían más fuertes, sentía que si tuviera la necesidad de correr mis piernas me fallarían y no reaccionarían.
Al entrar en la habitación me di cuenta de que había alguien parado en la esquina de esta, me acerca lentamente, fue ese entonces en el que la persona que estaba ahí se dio la vuelta  y pude observar que tenía cicatrices en el rostro, cortadas y moretones en los brazos, sus manos sangraban, me asuste demasiado, fue entonces cuando reaccione y me di cuenta que era Madison, me horrorice e intente correr, fue ahí cuando ella me tomo del brazo y me pidió que la ayudase, pero sentía mucho miedo así que me deshice de su agarre y comencé a correr, pero ella grito: - “¿Por qué huyes de mí? ¿Ya no me quieres?”, ignore lo que dijo, solo me dedique a huir de ahí, cuando llegue a mi habitación cerré la puerta con seguro y me eche en la cama, me cubrí con las cobijas tratando de ocultarme, pero era imposible ya que ella empujaba la puerta con mucha fuerza, en cualquier momento haría que la puerta se viniese para abajo, solo cerré mis ojos y desee que todo eso hubiese sido una pesadilla.
30 de octubre del 2052
10:55 a.m.
Cuando desperté vi a Madison al borde de la cama, me miraba fijamente, me sentí indefenso, pero entonces ella hablo: -“Te busque todo el día ayer, ¡donde te habías metido!”- no supe que decir, así que solo me dedique a mirarla un poco confundido, así que pensé que lo que había pasado ayer solo fue una pesadilla o quizá fue el cansancio el que me hizo ver cosas, Madison me saco de mis pensamientos y continuo hablando.
-“Al parecer no quieres hablar, pues bueno, me entere que este lugar es un hospital mental, para ser más exactos es el <<Allentonw State Hospital>>, este lugar fue abandonado hace 66 años, se dice que había un enfermero que mataba a los pacientes, algunos dicen que su alma aun vaga por aquí, también se dice que invade el cuerpo de las personas y hace que estas asesinen a sus seres queridos, ¿No te parece una historia pintoresca?”- ¿Parecerme una historia pintoresca?, lo dudo mucho, anoche estuve a punto de morir, esa historia podrá ser cualquier cosa menos pintoresca.

Madison salió de la habitación sin decir nada más, así que me puse de pie e imite su acción, estábamos caminando por los pasillos hasta que se detuvo y sacó algo de su bolsillo, se lo puso entre los dientes y lo encendió, yo aún no me había dado cuenta de lo que era, hasta que se dio la vuelta y me ofreció, entonces me di cuenta de que era marihuana, intente quitárselo y botarlo pero ella me lo impidió y comenzó a golpearme y gritarme, hice caso omiso de lo que decía y me fui de su lado, pero antes le dije: - “Esto es malo para ti, no deberías consumir esto”- ella se enfureció y me dijo: -“ Llevo años consumiendo marihuana y estoy totalmente segura de que esto no me hace ni cosquillas”- me fastidie bastante y le dije que hiciera lo que quisiera, yo no iba a detenerla, pero que ya no me buscara más, justo cuando estaba por irme de ahí escuche como empezó a sollozar y como fui un incrédulo me di la vuelta y me acerque a ella, estaba a punto de abrazarla y fue ahí cuando me di cuenta de que no eran sollozos, sino, era una risa, una risa bastante macabra, cuando me miro me di cuenta de que era otra persona, era la persona que me había perseguido ayer por la noche, mis piernas no reaccionaron, no sabía qué hacer, con una voz bastante gruesa me dijo: - “¿Enserio creíste que podías escapar de mí?”- no me salían las palabras para responder y menos para gritar, antes de que me diera cuenta esa cosa estaba sobre mí con un cuchillo en la mano intentado clavármelo, pero de repente se escuchó una voz, al girar mi cara vi a Madison, esta si era la Madison de la que yo me había enamorado, ella se acercó a toda velocidad y le quito el cuchillo de las manos, estaba muy emociona, creí que estaba salvado, de pronto sentí un fuerte dolor en todo mi abdomen, era Madison que estaba clavando el cuchillo repetidas veces en mí y cuando vi a sus ojos, estos no eran del bello color turquesa de siempre, eran rojos, entonces comprendí todo, ella en realidad era el maligno.

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