jueves, 1 de octubre de 2015

La Locura que llevo dentro, de Valeria Gandarillas

Dicen que las personas locas nacen con tal característica y que la acogen con los brazos abiertos y que el miedo ayuda a su desarrollo, que lo muestran desde que nacen pero una gran parte de lo dicho anteriormente es totalmente mentira si no me crees te contare mi historia lo que te estoy a punto de contar cambio mi vida totalmente:

No hace muchos años caminaba por la noche el frio se podía sentir hasta en los huesos pero eso no evitaría que diera mi paseo nocturno que siempre daba. De repente una sensación de que alguien me observaba, mire atrás para ver si había alguien pero no, no les mentiré un miedo profundo me atrapo en ese momento.
 Lo extraño es que al volver mi mirada al frente apareció de la nada una chica parada bajo la luz de un poste de luz, estaba con una capucha y parecía cubrirse la mitad del rostro con una bufanda. Al pasar frente de ella trate disimuladamente de ver su rostro, aunque sea quería ver sus ojos de aquella muchacha lo cual logre pude notar que los tenia de un color claro y vacios tenía una mirada tan fría como el mismísimo hielo.
La pase de larga y al llegar a mi casa mis padre solo estaban sentados en el sillón viendo quien sabe que en la tele y mi hermana mayor estaba estudiando en su cuarto.
Llego la mañana me estaba preparando para ir al colegio entre al baño me di la vuelta para ver por la ventana para más o menos tener idea de que clima había, luego me di media vuelta para ver el espejo que estaba arriba del lava manos y también justamente frente a la ventana me lave la cara y cuando seque mi cara con una toalla y vi nuevamente la ventana por el reflejo del espejo vi que en la acera que estaban en frente de mi casa estaba la chica de anoche me frote rápidamente los ojos ya que claramente pensé que mis ojos me estaban engañando al ver nuevamente no había nadie.
Me calme y fui directamente al colegio, mientras estaba en el aula empezó a llover como mi asiento estaba junto a la ventana veía las gotas resbalarse por el vidrio en vez de atender lo que sea que haya estando diciendo la profesora; cuando una cosa o mejor dicho una  persona llamo mi atención era nuevamente esa muchacha de ojos claros estaba en el jardín bajo la intensa lluvia, cuando trataba de comprobar mis pensamientos la profesora me exigió que siguiera con la lectura lo cual tuve que hacer al terminar vi el mismo sector donde creí ver a la misteriosa joven, pero no había desaparecido otra vez; decidí ignorarlo ya que seguramente mi mente estaba jugando conmigo.
El resto de la mañana fue muy aburrida cuando regresaba a mi hogar en el bus veía el mundo pasar por la ventana y por unos segundo la chica encapuchada apareció, la debí ver por unos dos segundos pero la pude reconocer claramente.
Al llegar a mi casa pensé que era una jugarreta de mi mente ya que últimamente no había estado durmiendo y sin tomar en cuenta que mi mente estaba llena de distintos problemas así que pensé que cuando llegaran las vacaciones todo esto pasaría al olvido. Paso el tiempo había llegado el descanso de verano y los encuentros con aquella chica no habían disminuido más bien por lo contrario habían aumentado, tal vez sería que no estaba con muchas personas, no era una persona muy sociable me costaba hacer amigos si se les podía llamar así.
Las cosas fueron de mal a peor ya que ya ni siquiera podía dormir ya que no solo veía en la realidad si no que también en el mundo de los sueños evitaba dormir ya le tenía temor hasta a dormir el miedo y la locura se estaba apoderando de mí ya me estaba volviendo un loco total.
Claramente esto noto mi familia así que por alguna razón termine en un psicólogo y luego en un manicomio yo no estaba loco estoy seguro esa chica era demasiado real, aunque había oído que la mente puede hacer que la cosa más falsa se vuelva tan realista que creas que en realidad existen.
Pasaron los días en el loquero trataban de darme unas pastillas para dormir ya que  me rehusaba a hacerlo al final lo lograron el sueño que tuve fue de nuevo en ese vacío nuevamente apareció esa chica de piel clara al estar como a unos diez centímetros de mi rostro dijo:
    Aun me temes porque yo no te hice ningún daño.
En ese momento estaba mucho mas aterrado esas palabras que tenían el objetivo de calmarme hicieron todo lo contrario, simplemente no podía tranquilizarme. Ella corto mis pensamientos diciendo:
    Sabes que soy menos peligrosa ahora que muchos de los humanos que tienes a tu alrededor.
Quisiera o no esas palabras en parte eran ciertas ya que ella estaba solo en un sueño y no podía hacer ningún daño real bueno eso  esperaba, por otra parte las personas que estaban a mi alrededor en el mundo real me podían hacer daño principalmente porque la mayoría tenía problemas mentales así que en cualquier momento podían perder el control. Termine de deducir lo que había dicho aquella chica y sin titubeos ella dijo:
    Ves hasta tu mismo lo pensaste, no te puedo hacer nada ahora, me podrías decir porque me temes.
Yo no sabía exactamente que responder ya que no sabía realmente la causa de mi temor, seria porque la veía en cada lugar, que cuando serraba los ojos la veía. No había otra explicación ya que aparte de eso no me había hecho nada físicamente. Mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz de la muchacha ella dijo:
    Con que es porque siempre me veías, con el simple hecho de verme te augabas en el miedo, que cobarde ni siquiera sabes si soy real o soy una broma de tu mente ni siquiera sabes que soy.
Bueno tengo que admitir que no estaba muy seguro si era real o falsa pero honestamente se veía muy real, y tenía en claro que no era una humana bueno eso creía ya que los humanos no se pueden meter en las mentes ni tampoco pueden desaparecer; pero si ese era el caso ¿Qué era?
    Con que tienes curiosidad de que soy ¿no? Pues…
Desperté estaba con un chaleco de fuerza no podía creerlo me habían amarrado como si fuese un animal y aun peor no pude escuchar lo que había dicho la chica de cabello plateado si solo había despertado cinco minutos después había podido oír su explicación de aquella muchacha si se le podía llamar así.
Aunque la curiosidad me estaba matando tenía peores problemas ya que ahora escuchaba voces en mi cabeza y empecé a ver a esa chica cada vez más seguido ella me hablaba cada vez mas y yo le respondía pero cada vez que le hablaba me miraban como un loco, más de lo normal, como si yo estuviera hablando solo parecía que yo era el único que la veía.
Me habían quitado el chaleco ya que ya no me comportaba tan agresivamente ya que la hermosa joven de ojos claros ya no me atemorizaba pues ya la empezaba aceptarla ahora siempre que la veía en mis sueños ella lo convertía mis sueños en mundos de fantasías. Ya no me daba miedo más bien la veía como una amiga.
Un día cuando estaba hablando con ella en mi habitación del manicomio me di cuenta que no sabía su nombre de la joven de cabello largo así que le pregunte:
    ¿Cómo te llamas?
Ella se rio juguetonamente y dijo:
    Dime ¿Cómo te llamas?
    Yo me llamo Ren, ahora respóndeme.
    Porque preguntarme lo que ya sabes.
    ¡QUE! Yo no sé tu nombre.
    Claro que si lo acabaste de decir.
    No, no dije ¡Mi! Nombre.
    No lo entiendes ¿no? — dijo mientras su boca se tornaba en una sonrisa macabra.
    ¿De qué hablas?
    Yo soy tu.
    Eso es imposible.
    Soy una parte de ti una parte que no quisiste aceptar pero al final me aceptaste.
    ¿Qué parte de mi?
    Tu locura; no notaste que estas menos cuerdo cada vez que te llevas mejor conmigo ¿Porque crees que nadie más me puede ver? La respuesta es simple porque soy parte de ti de tu mente solo tú puedes verme.
    Eso no…no es posible ¡yo no estoy loco! — dije mientras reía maniáticamente.
    Tú ya me aceptaste así que de una vez déjame entrar a tu mente así podremos estar más tiempo juntos.
    ¡No, no si tu eres eso! ¡Largate!
Ella se acerco me beso en la boca y desapareció. Desde entonces estoy totalmente loco, desde entonces siempre estoy con un chaleco de fuerza y estoy en un cuarto acolchonado, me amaraban a la pared para que no pueda hacer ningún movimiento para alimentarme, darme  pastillas y jarabes.
Cuando recién entre a este lugar no creía que estaba loco pero ahora estaba más que claro que soy el menos cuerdo aquí.

FIN

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