Laura caminaba junto a su hermano Mauricio, él decidió apresurarse ya que tenía que estudiar para su examen.
Laura se iba sola y para matar el tiempo pensó en ir al parque que se encontraba cerca a su casa, este parque le traía muchos recuerdos de su niñez.
Laura se aproxima hacia los columpios y los miró con mucha ansiedad, de pronto notó que solo brillaba entre los arbustos, Laura se aproximó para saber qué era.
Entre esos arbustos pude ver que se encontraba una brillante moneda, ella se alegró mucho, se acercaba lentamente para levantar la moneda, pero no pudo hacerlo, solo la tocó, quién podría imaginar que al tocar esa moneda todo cambiaría.
Su entorno comenzó a perder su color, y lentamente todo se hacía más borroso. Laura giró y vio a una niña que ni causaba más que temor, ella inmediatamente dejó la moneda y salió corriendo de ahí; asustada ingresó a su casa, no sabía cómo explicar lo que acababa de pasar, su hermano y su madre la miraban con curiosidad, ella no podía responder nada más que «no pasó nada», ella quería contárselos pero pensaba que si lo hacía tal vez dijeran que estaba loca o solo fue su imaginación, simplemente pensó que no le iban a creer.
Para comprobarlo una vez más, fue de nuevo al parque, se acercó a la moneda, esta vez se decidió a alcanzarla, pasó lo mismo que había pasado, pero esta vez ella no escaparía, terrible decisión.
La madre de Laura se encontraba preocupada, Laura no volvía a casa, así que decidió ir a buscarla, por desgracia la encontró sin vida en el parque y solo sosteniendo una brillante moneda.
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