El miedo me dominaba en ese momento, no sabía qué hacer, pues mi sabiduría era una bendición o una maldición, estaba en la nada, no había algo o alguien, no sabía qué hacer. De repente recordé lo que alguien me dijo alguna vez. "Si alguna vez estás en la nada, imagina algo y aférrate hasta que se haga realidad". De pronto me aferré a mi recuerdo más antiguo que era la de una luz viniendo haci amí cuando estaba en una pura oscuridad. Luego de varios minutos, vi una luz y fue entonces que abrí los ojos y todo fue más que un sueño.
FIN
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