Estaba sentada en mi cama, mientras
observaba como amanecía viendo a través de la ventana. Aun con mi pijama y mi
cabello revuelto, en la pared estaba una hoja que me avisa cual era mi nombre
“Fernanda”. Me paro de golpe recordando que hoy debo terminar todo.
-Tengo que matarlo- me susurro,
tratando de convencerme.
Corro hacia mi ropero, escojo entre
el montón de ropa y me pongo lo que más me gusta para terminar esto de la mejor
forma; agarro unos jeans de cuero negro una blusa de color lila, una chaqueta
negra y unos tenis rojos.
Salgo de mi casa o al menos fue mía
por un mes, sin pensármelo más subo a mi motocicleta y me dirijo hacia el café
donde me encontraría con Matías, Matías es aquel chico al que debía matar pero
me involucre con él, ahora estoy con él, no sé cómo paso, cuando mi objetivo
era matarlo.
-¿Por qué no lo hice?- me susurro
para ver si así podía darme una respuesta yo misma.
Cuando elevo mi mirada hacia el
camino veo a Brando, el hombre para el cual hacia este trabajo, ya me
encontraba a una esquina del café pero algo me decía que el no estaba aquí por
pura casualidad. Se encontraba en la entrada de un callejón al ver que freno se
adentra al callejo como esperando a que lo siguiese, apago la motocicleta,
observo alrededor y me adentro al callejón.
-No lo mataste - dijo con una voz
impaciente - ¿Por qué? – pregunta irritado – pagaras las consecuencia sino lo
haces, tu sabes lo que esta en juego.
Apareció atrás mío y con una daga
en mi cuello, me inmovilizo, me quedé helada, sabía de los que era capaz, lo
había visto degollando a niños delante de sus madres y luego a las madres.
-Lo haré hoy- dije desesperada –lo
prometo, lo hare hoy – digo con voz de gato golpeado.
-Te estaré vigilando Sasha – dijo
con una voz maliciosa – digo Fernanda – presiono la daga contra mi cuello luego
desapareció como si nunca hubiera estado.
Salí desesperada de aquel callejón,
tropezando cada dos pasos, me apoyo a una de las paredes y recupero la
tranquilidad. Mi motocicleta estaba destrozada, lo había hecho como una ultima
advertencia, debía hacerlo de una vez.
-Diablos- gritó, llevando mis manos
a mi cabeza.
Retomo mi camino hacia el café
ahora mas distraída que antes, pero no me venían pensamientos, estaba perdida,
estaba en estado neutro. Entro a la café era un ambiente casi familiar, era
oscuro y llena de personas en el anonimato, lo único diferente era que la gente
estaba con libros y no con cuchillos y armas.
Matías se da cuenta que acabo de
llegar, se para, estaba con una pantalón negro aprento, una camiseta y un saco
informal, su cabello una café claro y sus ojos azules.
-¿Qué podía hacer alguien como él?
¿Para que lo quieran matar?- me susurro.
Deja su libro sobre la mesa, como
le gustaba leer, a mi no me atraía la lectura.
-Hola- dice mientras me da un beso.
-Hola, ¿vamos a sentarnos?- le
pregunto.
-Claro- dice mientras, nos
sentamos- eres más hermosa cada día- dice de la nada.
-Gracias- le respondo- quieres ir a
la playa- le pregunto.
-Contigo puedo ir hasta el
infierno.
-¿Vamos ahora?- digo impaciente.
-Quiero ver una película antes-
dice, mientras saca de su bolsillo dos entradas.
-Esta bien.
No importa después de todo hoy
acabara todo, ya no habrá contra tiempos, ya no dejaré que sabotees mis planes,
o al menos eso pienso que tratas de hacer. Una vez en el cine, a media película
tomo mi mano con una de las suyas y con la otra giro mi barbilla, dándome otro
beso.
-Te amo- dijo esperando una
respuesta; pero guardo silencio- en serio, te amo- replica, mientras nos damos
un beso largo.
Al finalizar la película, le tomo
de la mano y nos subimos a un auto, donde el conductor era Brandon.
-A la playa- dice Matías. En el
camino hacia la playa Matias no dejaba de hablar, pero yo no podía dejar de
mirar a Brandon.
Al bajar, Brandon no cobra nada diciendo
– hoy es tu ultimo día muchacho, va a mi cuenta- me lleno de rabia al escuchar
eso, pues eso era un recordatorio para mi.
-que buena persona es ese
conductor- dice Matias- aunque no entendí lo ultimo que dijo.
-Dejarías a todos, para escapar
conmigo- le suelto de la nada.
Me mira con incredulidad– hasta el
fin del mundo- dice mientras eleva sus manos hacia arriba.
-Hablo en serio.
-¿De quien quieres escapar?- dice,
su rostro cambia, parece una persona fría y desconfiada.
-De nadie-digo mientras me hago el
pelo hacia atrás – solo jugaba.
-Ya me harte de este juego-dice
Matías, no ese no era Matías, su voz era mas fría y cruel.
-Disculpa-digo, mientras saco la
daga que tenía, pegado a mi cuerpo.
-Veo que ya te decidiste- dice
mientras se acerca a mí con una mirada trastornada- pensabas matarme.
-Sí, pero tú ya lo sabías, desde un
principio- digo y le muestro mi daga, tomando posición de defensa.
-Pensé que bajarías la guardia,
pero nunca lo hiciste- se para a tres
metros de mí.
-Por qué lo haría, si mi misión era
matarte- le pregunto.
-Porque estas enamorada de mí- dice
mientras me agarra la mano donde tenía la daga.
-Claro que no- muevo la daga y el
la suelta.
-Entonces por qué no me mataste
antes, Sasha cazadora de almas-dice con tono burlesco. Me quedo muda
-Que decepción, pensé que eras
mejor que esto Sasha, no espero Fernanda-dice riéndose. Me toma de la mano otra
vez; con un movimiento rápido le corto las manos y luego le apuñalo en el
estómago, cae al suelo, me siento sobre él, saco otra daga y lo apuñalo.
-Ahhhh- grita- no me hagas esto
Fer, yo te amo- dice con una voz dulce.
-Pensaste que estaba enamorada de
ti- le pregunto – jajajja ni lo sueñes, solo necesitaba tiempo.
-¿Para qué?, estas mintiendo, en
realidad te enamoraste- dice con algo de risa.
Lo apuñalo con otra daga más-bueno
te lo diré-digo mientras me pongo de pie – de todos modos no podrás sobrevivir.
-Debía matarte poco a poco para que
al final, si fallaba o moría por alguna circunstancia, morirías de todos modos-
continúo –la vez que fuimos a la heladería y te pinche el hombro por accidente,
era un virus que introduje a tu organismo, ese virus debía comerte en una
semana, pero lo rechazaste, con antibióticos, y así muchos de mis oportunidades
fallaron pero no todas, un ejemplo, tu café, tenía veneno y lo tomaste todo. Si
logras sobrevivir a estas dagas, el veneno te matará de todos modos.
-¿Eso es todo?, por eso te quedaste
un mes conmigo-dice.
-No, tenía que averiguar sobre ti,
Diego Mendoza, así es, lo es todo, se cómo fuiste vendido aún pedófilo a los 9
años, sé que lo mataste a los 12, que heredaste toda su fortuna, se lo que
hacías con las personas que te servían, se lo que haces ahora, sé que
traicionaste a Brando y por eso te quiere muerto, pero eso no es todo.
Asesinaste a tu verdadera madre, porque si alguien se enteraba que era tu mamá
perderías tu fortuna herencia y a tu padre lo acusaste de abuso sexual. Me das
asco, no sabes cuantas veces me aguante de querer vomitar cuando me besabas,
pero eso ya no me preocupa. Esto es todo, buena suerte Diego.- digo mientras le
termino de echar la gasolina encima- fue un gusto conocerte- le prendo fuego.
Un giro bastante interesante, esa clase de finales suele sorprender mucho. Te falta mejorar en ortografía y gramática, pero tienes un estilo bueno. Sigue escribiendo, cada vez lo harás mejor, cada vez lo sentirás mejor. Me gusta que te hayas animado a escribir una historia sobre asesinato, también requiere coraje hacerlo, felicidades!
ResponderBorrarProfe desde ayer en la noche no envia mi cuento que podria hacer?
BorrarQue bonito jessi!
ResponderBorrar